Con un corvo rasgo la noche para nacer luna

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Ayer te veía luna, como el corvo estelar que provoca
esa rasgadura que hay en el cielo
que es de leche y deja ver el otro cielo detrás de ella.
Lejos. Hay un mar de fuego por donde nadan todos los seres vivos,
donde huye la muerte despavorida entre nuestro aliento que
la ahuyenta. Allí donde nace el gusano maternal se crían todos los corazones
que estallan juntos, como me dejé desvanecer entre tus piernas.

Pero déjame decirte, antes que salga el sol
en ese cielo que muestras al vientre
que no tengo la saliva suficiente, que hay órdenes que
caminan hacia el vacío y me caigo y soy nada y soy nada.
A pesar de aquello caeré con mi boca entrecortada con diez mil palabras moradas
diciendo que soy las nadas que forman el ocaso, que forman juntas la noche.

No temas, sólo estoy apareciendo semejante a la creación. Ya veremos qué es lo que creo yo.

1 comentarios:

Larisa dijo...

:), ya estaba extrañando tus textos, eh? Muy bueno,tiene una linda profundidad lunar, y me retrotrajo a un pequeño halo huidobriano.
Saludos

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Amaru